martes, 31 de marzo de 2026

MIÉRCOLES SANTO 1 DE ABRIL

 Esta noche Montilla se inunda de Amor. 
Este Miércoles de Pasión, la tercera Hermandad Salesiana de nuestra ciudad, realiza su Estación de Penitencia, observando el más absoluto silencio roto por el sonido de los tambores roncos, que anuncian el paso del Amor por nuestras calles.




lunes, 30 de marzo de 2026

MARTES SANTO 31 DE MARZO

La tarde noche de este Martes de Pasión, es una de las grandes noches de nuestra Semana Mayor, ya que en un espacio de tiempo reducido, se dan cita tres Hermandades por las calles de nuestra ciudad, y desde puntos emblemáticos montillanos, la Parroquia de Santiago Apóstol, la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción (del popular barrio del Gran Capitán) y de la Parroquia patronal de San Francisco Solano.







domingo, 29 de marzo de 2026

LUNES SANTO 30 DE MARZO

En este Lunes de Pasión, es una sola la Hermandad que realiza su Estación de Penitencia. 
Destaca la sobriedad y elegancia con la que su cuadrilla de mujeres costaleras o portadoras, llevan al Crucificado de Cristóbal de Guadix, por la calles de Montilla.
Disfruten de esta noche.




sábado, 28 de marzo de 2026

DOMINGO DE RAMOS, 29 DE MARZO -TARDE-



La Hermandad Salesiana y Cofradía del Santísimo de la Juventud, ha comunicado que modifica el recorrido de su Estación de Penitencia para este Domingo de Ramos, quedando de la sigueinte manera:

ITINERARIO

HORARIO

Parroquia de Santiago Apóstol

18:30 horas

Iglesia

 

Arcipreste Fernández Casado

 

Corredera

 

Plaza de la Inmaculada

 

Santa Ana

 

Enfermería

 

San Sebastián (dirección sentido Parroquia de San Sebastián)

21:00 horas

Llanete de la Cruz

 

Juan Colín

 

Fuentes

 

Gavia

 

San Francisco Solano

 

Ballén

 

Corredera

 

Don Gonzalo

 

Don Diego de Alvear

 

Hermanos Garnelo

 

Beato Miguel Molina

 

Arcipreste Fernández Casado

 

Iglesia

 

Parroquia de Santiago Apóstol

 

Entrada Cruz de Guía

0:30 horas

Entrada último paso en la Parroquia de Santiago Apóstol

 


 

DOMINGO DE RAMOS, 29 DE MARZO -MAÑANA-






viernes, 20 de marzo de 2026

EXPOSICIÓN DE CARTELES

Coincidiendo con los días previos a la Semana de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, el próximo miércoles 25 de marzo a las 20:45 horas, se inaugurará la XXXVII Exposición Nacional de Carteles de Semana Santa, una muestra que recogerá algo más de un centenar de carteles de casi toda la geografía española.

En este mismo acto se presentará la edición impresa del Pregón de la Semana Santa de 2025, que corrió a cargo de D. José Antonio Jurado Hidalgo, y que aún resuenan sus palabras en los cofrades.

También de manera extraordinaria, la Agrupación Musical La Unión de Montilla, aportará su granito de arena en esta Exposición, con motivo del 45 aniversario de lafundación de la formación musical.


miércoles, 18 de marzo de 2026

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

SOLEMNIDAD DE SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA VIRGEN MARÍA 
Y SANTO CUSTODIO DE LA IGLESIA

El día 19 de marzo, la Iglesia Católica celebra la “Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María”.
José, por designio divino, ocupa un lugar central en la fe católica, ya que Dios le concedió el privilegio y la bendición de estar al lado de la Virgen María y, junto a Ella, criar a su Hijo, esperanza de la humanidad. En su divino designio, Dios Padre le encomendó a José la ‘labor’ más importante: ser cabeza de la Sagrada Familia.
Imagen de San José, autor Raúl Berzosa
Archivo Agrupación de Cofradías

SANTO PATRONO

En virtud de la responsabilidad que le fue otorgada -cumplida a cabalidad- San José ha recibido innumerables patronazgos. El más importante de ellos es el que ejerce sobre toda la Iglesia: el Beato Papa Pío IX proclamó a San José “Patrono de la Iglesia Católica” mediante el decreto Quemadmodum Deus [Del modo en que Dios] del 8 de diciembre de 1870. Y es que José fue el custodio de la semilla misma de la Iglesia, el hogar de Nazareth.
A este patronazgo se suman los incontables que el santo posee alrededor del mundo y en todas las épocas: comunidades religiosas, instituciones (tanto eclesiales como civiles) e incluso sobre naciones enteras -como es el caso del Perú-. Como dato llamativo, cabe mencionar que muchas ciudades alrededor del globo llevan su nombre.

UNA MISIÓN

Quiso Dios que el amor del corazón de José de Nazareth se volcara sobre María al punto de elegirla como esposa. Ese amor que Dios inspiró se fue perfeccionando poco a poco a lo largo de la vida adulta del santo, incluso en momentos muy difíciles, llenos de incertidumbre, en los que tuvo que aferrarse a la Providencia.
Dice la Escritura que el ángel le habló en sueños a José, Varón Justo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados" (Mt. 1, 20-21).
Así, el humilde carpintero se vio impulsado a abrirse paso a través de un mar de dudas, acogiéndose con confianza a la gracia divina. José, una vez de la mano del que todo lo puede, no miró más atrás.
Archivo Agrupación de Cofradías
SER LA SOMBRA DEL PADRE

La misión confiada a San José fue inmensa, capaz de desbordar cualquier cálculo humano; capaz de hacer temblar al más fuerte o abrumar al más cerebral. Frente a ella, sin embargo, José respondió con fe, obediencia, valor y sencillez. No hizo aspavientos, ni buscó reconocimientos. Muy por el contrario, confió en Dios y puso manos a la obra -y ¡vaya que le costó!-.
Lo suyo no fue ocupar un lugar protagónico; por eso, su ‘puesto’ y sus ademanes recuerdan lo contemplativo, no en vano se le conoce como el ‘Santo del Silencio’. Siempre llamará la atención ese contraste entre lo que le fue requerido y lo ‘poco’ que aparece en el relato bíblico. Y todavía más: no se conoce palabra alguna que haya salido de su boca -sabemos que los Evangelios no recogen nada al respecto-.
Eso sí, quedan de manera prístina sus obras, su fe y su amor -las que influenciaron en Jesús y forjaron su carácter, las mismas virtudes que cimentaron su santo matrimonio-.

ESPOSO Y CUSTODIO

Junto a Santa María, San José pasó por todas las vicisitudes que rodearon el nacimiento del Mesías.
Basta recordar su confusión inicial al enterarse de que María estaba encinta. Basta recordar que, superando sus dudas y temores, la acompañó durante su embarazo como hacen los buenos esposos; y a poco de que Ella diera a luz, sintió angustia por no encontrar un lugar apropiado para que nacería su hijo por adopción, nada menos que el Salvador de la humanidad.
Basta detenerse un poco y contemplar con él el misterio que se presentaba ante sus ojos: el Hijo de Dios, encomendado a sus cuidados, nacía en un establo y, a los pocos días, tendría que llevárselo fuera del país rumbo a Egipto.
Fue José quien tuvo que organizar aquella huida -como si hubiese cometido algún delito-, luchando por no distraerse y solo pensar en su objetivo: poner a Jesús a buen recaudo, lejos de la mano asesina de Herodes.

¡Qué gozo debe haber sentido José al ver cómo la Providencia coronaba su esfuerzo manteniendo a su familia a salvo!

PATERNIDAD REAL Y EJERCIDA

Como José era carpintero, no pudo darle ningún lujo a Jesús en los años de su infancia, y, sin habérselo propuesto, lo hizo convivir con la pobreza. Si los ojos de José no hubiesen sido los de la fe, no sería posible entender siquiera el porqué de su firmeza ni cómo libró las pequeñas o grandes batallas que pudieron surgir en su interior.
Y es que San José fue hombre de oración y no solo de acción. Por eso no hubo límite alguno a la hora de entregar su amor: José le dedicó todo el tiempo posible a Jesús y hasta le enseñó su profesión.
Con toda seguridad, las atenciones del santo carpintero fueron más que suficientes para que Jesús conociera el cariño y la guía de un padre. En ese sentido, el Señor tuvo un padre ejemplar; uno de esos que no se guardan nada para sí y que lo entregan todo. José, al mismo tiempo, se dejó educar y guiar. Así, aprendió a comprender al hijo cuando la misión apremiaba, como aquella vez en la que Jesús se extravió y lo encontró enseñando en el templo. ¡Hasta en eso José fue desprendido y generoso!
El hogar de Nazareth fue, pues, un auténtico cenáculo de amor, vivido en perfecta presencia divina. Allí pasó José sus mejores años, en trato directo con la fuente de todo amor. ¡Dios conviviendo con él bajo el mismo techo! ¡Cuántas veces su mirada debe haberse cruzado con la de Jesús! ¡Cuántas veces debe haberse quedado contemplando la grandeza de Dios presente en Jesús niño, después adolescente y mientras se hacía hombre pleno! ¡Y cuántas las veces en que hablaron de padre a hijo y compartieron experiencias!
Dios, en su humildad infinita, quiso dejarse educar mansamente por el santo carpintero, mientras éste se dejaba también educar por su propio hijo, a través de sus palabras y sus gestos.
San José, imagen atribuida a José de Mora.
Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, de Lucena

¡ASÍSTEME EN LA HORA DE LA MUERTE!

Hay mucho de maravilloso y ejemplar en la figura de San José. Cualquier padre que quiera amar como Dios manda encuentra en él un modelo y un poderoso intercesor. No obstante, hay algo más: San José ha sido llamado ‘patrono de la buena muerte’.
La razón para ello es profunda aunque no deja de estar envuelta por el misterio. Lo más seguro es que el carpintero de Nazaret tuvo la dicha de morir acompañado y consolado por Jesús, Dios hecho hombre, y por María, su esposa y la Madre del Redentor.

SANTA TERESA DE JESÚS Y LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ

La Iglesia Católica tiene a San José como ‘santo patrono’ y protector desde siempre. Como se señaló antes, esa misión especial fue explicitada de manera oficial por el Papa Pío IX en 1847.
Ya Santa Teresa de Ávila había profundizado y difundido la devoción al Santo Custodio a consecuencia del milagro de la recuperación de su salud, obtenido por su intercesión. Teresa solía decir: "Otros santos parecen que tienen especial poder para solucionar ciertos problemas. Pero a San José le ha concedido Dios un gran poder para ayudar en todo".
En otro momento la santa continúa: “Durante 40 años, cada año en la fiesta de San José le he pedido alguna gracia o favor especial, y no me ha fallado ni una sola vez. Yo les digo a los que me escuchan que hagan el ensayo de rezar con fe a este gran santo, y verán que grandes frutos van a conseguir".
Imagen de San José con el Niño.
Ermita de San José de Montilla

LA VARITA DE SAN JOSÉ

Una tradición popular cuenta que doce jóvenes pretendieron casarse con María y se presentaron ante ella cada uno con un bastón de madera en la mano, a la usanza de la época. De pronto, cuando la Virgen debía escoger entre todos ellos, el bastón de José -que era uno de los pretendientes- floreció milagrosamente.
Los ojos de María, en ese momento, se fijaron en él. Se dice que esta es la razón por la que al santo se le suele representar con una ‘vara florecida’ en las manos. La varita de San José es por esto también símbolo de pureza.

¡San José, casto esposo de la Virgen María, ruega por nosotros!